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Todo ritual tántrico tiene que ver
con el hacer a una persona consciente de su propio Ser.Anque existen
rituales menores destinados a própositos menores, quiero
centrar el contenido de este articulo en los rituales enfocados
a tomar conciencia de una Realidad Superior, en donde el Supremo
Ser (Uno sin segundo) es adorado y percibido. Actualmente estamos
en Kaliyuga*, era en la que se considera que los Yajñás
(sacrificio o ritual), no son necesarios. Pero el tantrismo, cuya
línea de pensamiento es muchas veces divergente de la védica
más ortodoxa, tomo los Yajñas que habían sido
abandonados, los reelaboró y los utilizó como práctica
primordial, de modo que una persona pudiese alcanzar la liberación
a través de ellos. En muchos casos sin la utilización
por parte del tántrismo de estos rituales, se hubiesen perdido
y olvidado hace mucho tiempo. En los Yajñás suele
utilizarse un Yantra (diagrama místico) junto a los Mantras
adecuados, y puede decirse que un Yantra es una especie de Mantra
visual. Shiva se considera sin forma y se asocia con Náda
(sonido divino), y Shakti se considera con forma y se asocia con
Bindú (forma divina), que se transforman luego en sonido
forma sutil, y luego en sonido y forma burda... a través
de un proceso de sucesivas contracciones. Entonces los sonidos y
formas burdas que estás percibiendo ahora mismo, son el resultado
final de estos dos principios: Náda y Bindú (Shiva
y Shakti). Puesto que estos sonidos y formas proceden directamente
de Náda y Bindú, pueden ser utlizados como un vehículo
o herramienta para llevarte de regreso a Shiva-Shakti. De esta forma,
un Yajñá es una mezcla de mantras y yantras. Pero
no se entremezclan al azar, hay mantras y yantras especifícos
para distintos fines. El Yantra en conjunción con los mantrans
apropiados, es capaz de llevarnos hacia la fuente original de ambos:
Náda.Bindú. Cuando te concentras en un Yantra, estás
contemplando realmente al mismo y divino Bindú. Un significado
interesante de Yantra es "máquina". Y en cierta
forma es una máquina espiritual para todas las personas que
entran con contacto con ella durante un ritual. Pero esa máquina
es inerte sin los mantrans adecuados
Realización de una puja, donde se aprecia como el fuego
sagrado se realiza sobre el dibujo de un Yantra. Todo ritual tántrico
tiene que ver con el hacer a una persona consciente de su propio
Ser. Durante el ritual se sigue una secuencia Unidad-Dualidad-Unidad.
Es como la secuencia seguida por todos los procesos universales.
Ellos emergen desde el Uno sin segundo (Paramashiva), duran un tiempo
y por último se disuelven otra vez en la Más Alta
Realidad. En el inicio el yogui intenta ser tan consciente de su
unidad con Paramashiva como el sea posible. Para ello usa diferente
métodos, y posteriormente toma conciencia de la gran cantidad
de shaktis o poderes que emanan del Supremo Ser, etapa en la que
experimente dualidad. Al final del ritual experimenta la dualidad
como una efímera apariencia. Solo Paramashiva ES. Así
es impulsado de regreso hacia su propio Ser. ¿Cúal
es el objetivo de pasar de la unidad a la dualidad para regresar
a la unidad? Unidad y dualidad son como las dos caras de una moneda,
ninguna de las dos son la Más Alta Realidad. Se utilizan
como una herramienta para tomar conciencia de Paramashiva. El Yo
está siempre acompañado del Soy, como las dos caras
de la moneda. Se puede estar en el Yo algún tiempo, pero
es necesario regresar al Soy en algún momento, o viceversa.
Uno puede seguir prisionero de este par de opuesto o utilizarlo
como herramienta para percibir la Suprema Verdad situada más
allá de unidad y dualidad, transcendiendo su aparente contradicción.
La adoración verdadera no consiste en ofrecer flores u otros
dones, sino en afianzar la intuición intelectual en el supremo
firmamento de la Consciencia no dual... Vijñana Bhairava
Tantra ______________________________ *Según las escrituras
védicas hay cuatro Yugas o eras: Kritayuga o Satyayuga, era
de sabiduría y prosperidad. (duración 1.728.000 años).
Tretáyuga, era en la que la sabiduría y properidad
ha disminuído un poco (1.296.000 años). Dváparayuga,
en la que la sabiduría y prosperidad ha diminuído
aún más (864.000 años). Kaliyuga (edad oscura
o de las sombras de 432.000 años de duración, y que
se inicio en el año 3.102 a. de J.C.) en la que la sabiduría
y prosperidad es casi inexistente. En cada Era, la Liberación
se obtiene a través de una vía distinta. En Satyayuga,
es la meditación (Dhyana). En Tretáyuga, el sacrificio
(Yajñá). En Dváparayuga lo es la adoración
(Puja) a la deidad, y en Kaliyuga la repetición de los nombres
de lo Absoluto (Kirtan).
Todo el ritual es una meditación. Y meditar es tomar conciencia
de la propia naturaleza, volverse consciente de la esencia en uno
mismo. Todo el ritual es una meditación. Y meditar es tomar
conciencia de la propia naturaleza, volverse consciente de la esencia
en uno mismo. La relación perceptor - percepción -
percibido, está en todo lo que hacemos, surge constantemente.
Yo (Shiva, la conciencia) soy el perceptor, que es lo Absoluto.
Shakti (la energía, el divino poder) es lo percibido, lo
cual otorga conciencia del Yo y después se transforma en
los objetos y seres reconocibles. Shiva (Yo) y Shakti (soy), son
la esencia de todos, y por eso se les recuerda e invoca constantemente
durante un ritual. Son los Creadores y propietarios de todo. Pero
también son tú mismo, yo mismo y todos. Cuando uno
tiene este conocimiento en su mente, está preparado para
iniciar el ritual. El nyása es un rito tántrico importantísimo
y muy poderoso. La palabra deriva de la raíz nyas, (ubicar,
depositar, aplicar) y significa la ubicación de las puntas
de los dedos y palma de la mano derecha en diversas partes del cuerpo,
imaginando al mismo tiempo que con ello se ubican allí las
correspondientes partes del cuerpo de Shiva, acompañada por
mantras. El nyása es un gran auxiliar para el logro de ese
estado en el que el tántrico siente que la naturaleza (Bháva)
de Shiva aparece sobre él. Por decirlo así es como
usar las Joyas Divinas en diferentes partes del cuerpo. Concluye
con un movimiento la difusión de la Divinidad por todo el
cuerpo. En realidad, lo que puede difundirse o esparcirse y se esparce
es la mente, a menudo bastante circunscripta, del adepto, que mediante
su pensamiento y acción es enseñado a recordar y realizar
lo que está impregnado por la divinidad, y afirmar esto mediante
su gesto corporal. Para volverse consciente de forma gradual de
Shiva-Shakti, hay que realizar un ritual en el que se utiliza el
nyása, sentado en una postura yoguica adecuada, como las
utilizadas en la meditación. La enseñanza de los nyásas
y mantras apropiados para el ritual, están fuera del objeto
de esta web, y deben ser aprendidos de quien está capacitado
para su enseñanza.
Ardanârî (mitad mujer). Sólo cuando Shiva se
fusiona son su Shakti puede desempeñar sus funciones, y cuya
unión produce todo lo contenido en el Universo. Antes de
comenzar, es conveniente conocer la tríada conocida como
Kula en el Tantra, y cuyos miembros son los siguientes: * Perceptor
o conocedor (Yo, el sujeto, Shiva) * Percepción o conocimiento
unido al proceso de conocer (que se realiza a través de la
mente y los sentidos, que son manifestaciones de Shakti, el divino
poder de Shiva) * Objetos percibidos o conocibles (que son manifestaciones
de Shakti, el divino poder de Shiva). Cada nyása que realizamos
en este ritual, simboliza uno de estas tres partes del Sagrado y
eterno Kula. Mi cuerpo es el Universo entero. Esta es la conciencia
que debe acompañar el primer nyása en los pies. Al
hacerlo se toma conciencia de que todo el Universo esta contenido
en ti. El Vishvasára Tantra dice: «Lo que está
aquí está allí; lo que no está aquí
no está en parte alguna». (Yadihásta tad anyatra.
Yannehásti na tat kvacit). Todo lo que contiene el Universo
está orientado hacía ti (Shiva), girando en torno
a ti (la Más Alta Realidad). Los pies están en contacto
con la tierra (la materia), son la parte más baja del cuerpo,
y se utilizan para la toma de conciencia del aspecto más
burdo de la Manifestación universal, o lo que es lo mismo,
los objetos percibidos o conocibles. Cuando el sentimiento de unidad
con todo lo que contiene el Universo haya penetrado en tu conciencia,
será la señal de que el primer nyása ha causado
el efecto buscado. Yo soy los medios de percepción (mente
y sentidos) y el propio proceso de conocer. Esta es la conciencia
que debe acompañar el segundo nyása en una mano. Tomas
conciencia de que tu propia mente y tus sentidos y el proceso que
realizan para conocer objetos internos y externos son tú
mismo. Sientes que mente y sentidos son Shakti pura, la cual no
tiene límites. Han surgido del goce (ananda) y en ese goce
vuelven a disolverse. La mano simboliza lo que aprehende o toma.
La mente y los sentidos aprehenden y toman los objetos conocibles.
Shiva (Tú) es la mente, es los sentidos y es todos los objetos.
No existe separación, y de esa unidad se vuelve uno consciente
a través de todo el ritual (yajña). Yo soy el que
percibe, Yo soy Shiva. Esta es la conciencia que acompaña
el tercer nyása en una mejilla. En tanto Shiva, no estás
separado ni eres diferente de nada, ni estás en un sitio
concreto tampoco, sino que eres todo penetrante. La sensación
de estar en una lugar en particular llamado aquí, no es más
que una creación de tu Shakti. Aún cuando Shiva y
Shakti parezcan ser dos, son realmente uno. Ese es tu misterio ¡oh
Shiva! La cara es la zona donde se siente a uno mismo como testigo
o perceptor duramente la vigilia, al estar situados ahí los
sentidos. Sin embargo, no estás en ninguna parte, no eres
un limitado y aburrido ser, sino las Más Alta Realidad.
El término Yantra significa literalmente máquina.
Ahora veremos el significado de un Yantra. El término yantra
significa literalmente máquina. Es una verdadera máquina
de meditación. Al igual que un mantra trabaja en un nivel
sonoro y otorga el acceso a un estado meditativo, el yantra produce
los mismos resultados a través de formas visuales. Al repetir
un mantra, la mente toma la forma de ese sonido. Del mismo modo,
cuando se contempla un yantra, la mente toma la forma de esa imagen.
Antes de encender la máquina de meditación o Yantra,
hay que prepararse. Esto es muy importante para que el Yantra sea
encendido correctamente. Si no es así, el ritual es infructuoso
e inútil. Todos los procesos espirituales necesitan tener
un buen inicio y final. En este caso, es muy importante realizar
el proceso ritual de nyása descrito en el apartado anterior,
del modo correcto. Luego realiza un granthibandhana. Con el pulgar
y el dedo mayor unidos, se colocan sobre el entrecejo repitiendo
el mantra OM 27, 54 ó 108 veces. Este sencillo acto se realiza
para tomar conciencia de que uno es el Testigo (Shiva) de todo el
Yajña. El Ser está percibiendo este ritual que es
el propio cuerpo. No existe separación entre el perceptor
y lo percibido. Todo es experimentado como "Yo soy", como
Shiva-Shakti. Este acto de ceñir el nudo, o granthi superior
es una especie de nyása para tomar conciencia de que se es
Shiva, y de este modo hacer que toda la estructura del ritual se
construya sobre este estado de conciencia. Si se realiza un Yajña
ignorando que se es Él, se pierde el tiempo, pues el objetivo
del mismo es el reconocimiento de la propia naturaleza como Shiva.
Yantrapuja Mediante esta puja se purifica el yantra, sus accesorios
y asiento. Aunque la palabra puja, significa literalmente adoración,
aquí es utilizada como purificación, en un sentido
de adoración purificatoria. Y esta adoración purificatoria
es un acto de toma de darse cuenta o tomar conciencia. En realidad,
todo es ya totalmente puro, nada va a ser purificado en este ritual.
Como todo es el propio Ser, es inmaculado. No hay ninguna necesidad
de limpiar eso que ya está limpio. La noción de algo
que es impuro es sencillamente eso, una noción, la cual es
disipada por el conocimiento correcto obtenido a través la
ejecución de este ritual tántrico. Impureza y pureza,
las dos caras de una única moneda llamada Shiva que está
más allá de este par de opuestos. Y Shiva eres Tú.
Mahashivaratri. Preparando el lingam para el ritual. Toma una pequeña
vasija, vierte en ella un poco de agua y pon tu mano encima de la
misma, mientras pronuncias Om, o cualquier otro mantra propicio
de tu preferencia 27, 54 ó 108 veces. Después rocía
con el agua los accesorios (flores, etc.). Luego hazlo también
con la base o asiento sobre el que colocarás el Yantra, así
como el suelo donde se está realizando la Yajña. Después
de eso, también el mismo Yantra debe ser rociado con el agua.
Mientras realizas el rociado, repites el mantra que hayas elegido
27, 54 ó 108 veces, considerando que el agua simboliza la
Verdad, la Conciencia Pura y el Amor Absoluto. Hay que tomar conciencia
sintiendo que Tú eres el agua de la Verdad, la cual ha de
ser rociada sobre diversos objetos sagrados. Por tanto, mientras
realizas el rociado del agua sobre los accesorios, asiento, suelo
y Yantra, viertes amor en ellos. Como el Yantra no es nada más
que una representación del Universo manifiesto, lo que realmente
estás haciendo es derramar Amor sobre la Manifestación
entera. Este proceso de transferir Amor o Verdad es fácil
de realizar y no se necesitan actos ostentosos. Es sólo una
humilde entrega al Absoluto identificándose con Él.
Este hecho debe mantenerse en tu conciencia penetrando todo tu Ser
mientras realizas la Yantrapuja. Con esta acción se revela
para ti un estado de conciencia superior. Sientes que estos objetos
no son distintos de Ti en lo más mínimo. Cuando esta
conciencia de Unidad echa firmes raíces en ti, se puede avanzar
a la siguiente etapa
El Istadevatapuja es la adoración de la deidad elegida.
Istadevatapuja Esta palabra significa literalmente adoración
de la deidad (deváta) elegida (istá). Hay dos clases
de Yantras: * Los que están reservados únicamente
para la adoración de una determinada deidad. * Los que pueden
utilizarse para adorar a cualquier tipo de deidad. Los primeros
se llaman yantras personales, ya que se asocian a una deidad en
particular. Así el Kaliyantra se utiliza únicamente
para adorar a la diosa Kali. Los segundos se llaman yantras impersonales,
al utilizarse para cualquier deidad. Así el Shriyantra se
utiliza en la adoración de cualquier deidad. ¿Y que
es una deidad o deváta en el Tantra? Podemos decir que es
la representación de una energía definida. (por ejemplo
un rayo). Si las energías son tan tangibles y visibles como
un rayo, puedes fácilmente concentrarte en ellas y fluir
en ese nivel de experiencia. Si meditas en un rayo o lo contemplas
directamente durante un tiempo largo, es fácil adquirir sus
atributos, su poder, energía, brillantez, etc. Pero, ¿Cómo
supones que puedes meditar en energías tan sutiles como el
amor, la fortuna espiritual y material, el Conocimiento, etc.? Hay
que recurrir a alguna forma o icono que lo represente. Ganesha como
la representación de las energías que remueven los
obstáculos, que proviene de la vivencia en India, de los
elefantes que con su fuerza son utilizados para eliminar los obstáculos
de los caminos o realizar las labores más pesadas. Para que
puedas entenderlo fácilmente: los iconos del escritorio de
tu ordenador están representando programas intangibles. Simplemente
haces click sobre el, y el programa se ejecuta. Del mismo modo,
enfocas la mente en algo, y lo que representa ese algo toma forma
en tu mente. No debe existir ninguna relación intelectual
entre tú y un deváta. El Amor Puro debe ser el único
vínculo entre los dos. Ese Amor conduce eventualmente a una
total entrega a la suprema Shakti o Divino Poder. Aún cuando
Shakti es todopenetrante, se elige una particular forma (un istadeváta)
para adorarla. El fruto de esa adoración será la absorción
e identificación con Ella.
Imagen de Shiva, una deidad auspiciosa como istadevata. Sólo
tienes derecho a la acción, mas nunca a sus frutos. Que los
frutos de la acción no sean tu motivo; pero tampoco te apegues
a la inacción. Bhagavad Gita (II, 47) Entonces, debes adorar
a la deváta elegida en este ritual, debes absorberte completamente
en la forma divina elegida, sin experimentar ninguna clase de apego
a los frutos resultantes de tal adoración. El proceso de
adoración de la istadeváta consta de cinco ofrendas:
* Se ofrecen flores a la deváta, las cuales simbolizan a
Ákásha (el éter o espacio), y al hacer esto,
la mente debe tomar la forma del espacio alrededor. * Se ofrece
incienso, el cual simboliza Váyu (el aire), y entonces la
mente debe tomar la forma de ese mismo aire y volverse gaseosa.
* Se ofrece luz, la cual simboliza a Agní (el fuego), y la
mente debe tomar la forma de ese mismo fuego y calentarse. * Se
ofrecen alimentos, los cuales simbolizan a Ápas (el agua),
y la mente debe tomar la forma de esa misma agua y volverse líquida.
* Se ofrece pasta de sándalo, que simboliza a Prithiví
(la tierra), y al hacerlo la mente debe tomar la forma de la tierra
y volverse sólida. Como toda la manifestación física
está compuesta de esos cinco elementos o Bhútas, esa
comprensión de los cinco elementos debe llevar a volverse
consciente de la estructura entera del universo físico. Al
finalizar la ofrenda, el estado final que se experimenta es de unidad
en la forma de "Todo este Universo soy Yo Mismo".
El Shriyantra colocado ya sobre su asiento se convierte en una
máquina de meditación. Pránapratisthá
(Infundiendo energía vital en el Yantra) Todo está
preparado para encender el sagrado Yantra. Como se indicaba anteriormente,
el Yantra es una máquina de meditación. Se usará
ahora el Shriyantra, que ya ha sido colocado sobre su asiento y
debidamente purificado a través de la Yantrapuja. Hay varias
formas de encender la máquina pero lo más importante
es permanecer completamente consciente del propio Ser o Shiva, con
el fin de encender correctamente el Yantra. Los preparativos realizados
han sido la forma de asegurar que se permanece absolutamente absorbido
en la identificación con Shiva en el momento del encendido.
Si esto no es así, y la mente está divagando, resultará
fallido el acto de encender el Shriyantra, y el ritual no tendrá
utilidad alguna. Aunque hay varias formas de realizar esto, se puede
utilizar el siguiente: Tomar una flor y exhalar algo de aire sobre
ella mientras se repite mentalmente Om (u otro mantra auspicioso)
cinco veces. La mente debe estar totalmente concentrada en el Testigo
interior o Shiva a medida que el japa mental continúa. Después,
se coloca esa flor en el centro del Yantra. De esta forma sencilla
se activa la máquina de meditación. El Yantra no es
encendido por la flor energetizada, sino por la fuerza de la conciencia
del Ser en el momento de realizar la ceremonia externa. Se debe
estar completamente concentrado en el momento de depositar la flor
en el centro del Yantra, porque al hacerlo, lo que realmente se
está haciendo es volverse consciente del propio Ser o Shiva,
que es el centro de todo. El rito externo debe estar acompañado
siempre por una consciencia interna consecuente. Si la mente no
está allí, la ejecución del ritual externo
es prácticamente inútil.
Pintura con el desarrollo de la construcción del Shriyantra
La palabra pratisthá significa establecimiento en este contexto,
y el significado de Prána, es energía vital. De esta
forma, el ritual pránapratisthá es un establecimiento
de energía vital. El prána está contenido en
el aire que se exhala sobre la flor. Luego, la flor que ha sido
llenada de energía vital se coloca en el centro del Yantra.
Este acto, no es más que un símbolo de un proceso
interno en el cual la mente se concentra en el Ser interior (Shiva).
La toma de conciencia de la propia divinidad, si se realiza adecuadamente,
pone la máquina yántrica en movimiento. Cuando el
Yantra es encendido correctamente, se puede estar seguro de que
el Yajña ha sido correcto. Todas estas etapas descritas en
las cinco etapas del ritual deben considerarse como como preparación
para etapas superiores que vendrán más adelante. Todas
se realizan para tomar conciencia de la naturaleza esencial o Shiva.
Siempre se es el Supremo Ser (Shiva), pero debido al Juego Cósmico
/Maya) un falso ego destrona aparentemente al Yo real. Pero el ego
no es diferente del Ser o Shiva que se manifiesta a Sí Mismo
de una forma limitada, a través del ego. Así, el Ahankára
o ego no debe ser ser visto como un enemigo contra el que luchar,
sino como una forma limitada del supremo Shiva. En la realización
del ritual no se aniquila el ego. No, el objetivo es hacer que el
ego abandone su naturaleza limitada y tome conciencia de su divinidad
inherente. Al suceder esto, el ahankára o yo limitado se
disuelve en la Conciencia más elevada, pero no desaparece.
Únicamente accede a una dimensión divina.
Maithuna, la unión tántrica.
El Tantra es una forma de adoración de la Shakti encarnada
en cada mujer. Cada mujer es la esposa de Shiva. En el maithuna
el hombre con frecuencia permanece pasivo; evita todo lo que provocaría
la eyaculación. Shakti está activa y conserva la iniciativa
durante el desarrollo del rito. El hombre está receptivo,
Shatki da el tono. Es indiferente que la erección se mantenga
o no hasta el final: basta con poder permanecer unidos. En el Tantra
es más Shakti que Shiva quien capta y transmite los ritmos
cósmicos de la Luna, del Sol y de la Tierra. Para conocer
el éxtasis, el hombre debe permanecer mucho tiempo unido
a Shakti, impregnarse de su energía magnética, hasta
que la «divina vibración» lo invada. Basta para
ello con atender distendidamente pero sin fallas a todo lo que pasa
en el cuerpo, y a los intercambios que se efectúan. Esta
unión puede -y debería- durar hasta dos horas y más.
Shiva debe abandonarse a la percepción sensual de la mujer,
sentir latir su sangre, vibrar según su diapasón,
respirar a su ritmo (¡muy importante!), entonces surgirá
la experiencia extática. Rita Ashby, una tántrica
californiana, dice: «La Shakti tántrica florece literalmente.
Su piel brilla con el resplandor de Eros, su mirada abierta e inocente
cultiva a todos aquellos a quienes se dirige. El Tantra es una forma
de adoración que da a Shakti confianza en sí misma.
Cada mujer es la esposa de Shiva. ¡Shakti! ¡Shakta!
Incluso el orgasmo de Shakti es una simple eventualidad sin verdadera
importancia, pues la mujer no está tan orientada hacia lo
genital. Al contrario de la eyaculación en el hombre, el
orgasmo femenino atiza el fuego divino del goce, en lugar de extinguirlo».
Y Ted Ashby, su compañero, añade: «Después
de haberse amado durante horas, uno está dispuesto a todo:
a hacer música, a bailar como un dios, o incluso a hacer
Tantra con un grupo de adeptos, en el círculo mágico
donde cada uno, tomándose de las manos, percibe las vibraciones
y el magnetismo de los otros. El tántrico no intenta imponer
su identidad aislada. Está plenamente "aqui" y
"ahora", está vivo y se convierte en la Vida. se
es uno con la pareja y se está listo para convertirse en
uno con todas las maravillas del Ser». El Tantra libera al
hombre del reflejo eyaculatorio, sin dificultades mayores. Por supuesto
que una pareja habituada desde hace años al amor «normal»
no se descondiciona de un día para otro. El principio el
hombre no logrará más que una vez sobre dos o tres
evitar la eyaculación, a veces por falta de cooperación
de su compañera, ella también acostumbrada a la forma
habitual de contacto sexual y que puede, igual que el hombre, encontrar
al comienzo que este tipo de unión es menos satisfactoria.
Basta simplemente con perseverar para ir de descubrimiento en descubrimiento,
pues la Vía del Valle es la vía más facil de
la meditación entre dos. Haced del sexo una meditación
entre dos. No lo cambataís, no os opongáis a él.
Sed amistosos frente al sexo. ¡Vosotros sois una parte de
la naturaleza! En verdad el acto sexual no es un diálogo
-en el peor de los casos un monologo- entre un hombre y una mujer,
es un diálogo del hombre con la naturaleza a través
de la mujer, y de la mujer con la naturaleza a través del
hombre. Durante un instante os insertáis en la corriente
cósmica, en la armonía celestial, estáis de
acuerdo con el Todo.
Figuras hindues en bronce (siglo XVII) de Nataraja, el Shiva danzante
y una Shakti.
EL RITO Entre los escasos textos tántricos que describen
y autentifican este ritual solo es relativamente conocido el Yonitantra.
Sin embargo, como con tantos textos tántricos, se trata más
de un resumen que de un tratado didáctico: es el acharya,
el instructor en persona quien transmite las técnicas. Además
el acharya (que también puede ser una mujer) tiene un papel
crucial durante la yonipuja, que debe desarrolarse en su presencia,
hasta el punto que están previstas leyes particulares para
el caso en que estuviera ausente. Como, salvo excepción,
el occidental no tiene acceso a la inciación directa, es
indispensable completar los parsimoniosos datos prácticos
del texto original. Una vez que el autor ha precisado qué
mujeres son aptas para el rito, añade que la yoguini «debe
ser lasciva, hasta libertina y haber superado todo falso pudor».
Al comienzo de la adoración, Shakti se coloca en el centro
del mandala, en general un triángulo, símbolo del
yoni cósmico, incluido en un círculo. Luego Shiva
le ofrece una bebida afrodisíaca, llamada vijaya, cuya composición
no se indica, sin duda porque en esa época se suponía
que en la India todos la conocían. En Occidente, se lo reemplazará
por un copa de champán o una bebida ligeramente alcohólica.
La intención explícita es erotizar a Shakti al máximo,
exacerbar su energía sexual para llevarla al éxtasis.
Si el champán o alguna otra bebida alcohólica produce
ese efecto sobre Shakti, el objetivo está cumplido. Siempre
según el texto, después de haber cumplido el ritual
preparatorio, compuesto de mantras y de hijas (vocales sin contenido
conceptual) que el autor no precisa, empieza la primera parte del
Yonipuja. La yoguini se sienta sobre el muslo izquierdo del adepto,
que comienza a adorar su yoni sakuntala, es decir no afeitado, condición
fácil de cumplir. El adepto entonces unta el yoni con una
pasta de sándalo, de delicado perfume; así el yoni
se asemeja a «una flor encantadora». Luego el adorador
le ofrece una nueva copa de vijaya y le pinta la ardhachandra (la
media Luna) con bermellón en medio de la frente. No se trata
de una rutina mecanizada: el simbolismo de cada gesto es intensamente
vivido por los participantes. Mientras el adepto traza la media
Luna, la pareja toma conciencia de las fuerzas lunares presentes
en Shakti. Luego Shiva pone las manos sobre los pechos de Shakti,
e impregnándose del aspecto maternal de la Shakti cósmica,
pronuncia 108 veces la bhagabija (el sonido-raíz de la vulva),
sin otra precisión, pero en general será «Hrim».
Al final el adorador hace todos los gestos y contactos que puedan
excitar a Shakti al máximo: le acaricia largamente los pechos,
las nalgas, luego el yoni. En la yonipuja, la excitación
de Shakti, que se propaga a Shiva, provoca una abundante secreción
del fuido tattva uttama, la «esencia sublime», es decir,
las secreciones vaginales, y además -y sobre todo- despierta
las energías sutiles, «pranicas», que ejercen
una función primordial en el desarrollo de la puja. Aquí
se situa la parte central de la puja. A su vez, Shakti unta el lingam
con la pasta de sándalo, de perfume afordisíaco y
de color azafrán. El guru, siempre presente, vela por el
respeto estricto del ritual y recita los mantras apropiados. Sólo
entonces el lingam es insertado en el yoni. El maithuna no debe
convertirse en un simple coito profano sin ser controlado a pesar
de la intensa excitación mutua y ser vivido con el sentido
de lo sagrado inherente a toda unión tántrica. Las
modalidades del maithuna tántrico son de rigor, especialmente
las relativas a la asana y al control de la eyaculación.
En el rito, una parte esencial depende de la absorción reciproca
de la «esencia sublime». Añadiendo sus propias
secreciones lubrificantes a los liquidos vaginales, el lingam contribuye
a mojar abundantemente el yoni. Los dos fluidos se mezclan y los
tántricos creen que la yoguini y el yogui los absorben: Shakti
por osmosis a través de la mucosa vaginal, Shiva gracias
a vajroli. Según el Tantra, ese intercambio vitaliza y dinamiza
a los dos adeptos. Incluso sin esta reabsorción mutua, está
establecido que la excitación sexual intensa y prolongada
de las gónodas intensifica la secreción de las hormonas
sexuales, que podrían constituir ellas también la
«sublime esencia»; ¿por qué no? Durante
el maithuna la pareja medita sobre la potencia creadora así
despertada en el vientre de la mujer y en el hombre y adoran la
Energía Cósmica. La duración de la unión
yoni-lingam corresponde a lo que se dice en todo este libro: nunca
se trata del «deprisa y corriendo». Después de
la unión ritual, Shiva rinde un homenaje respetuoso al yoni,
que la yoguini acostada de espaldas, afrece a su vista y a su adoración.
El adepto tomo entonces con el dedo un poco de líquido vaginal
y hace con él un tilaka, ese punto que las mujeres indias
llevan en medio de la frente, a su compañera de rito, todavía
sumida en el éxtasis, así como en su propia frente.
El achayra hace lo mismo; luego la pareja le hace una reverencia
y lo adora porque su presencia les ha ayudado a controlarse durante
todo el ritual y a preservar su carácter sagrado. Esta práctica
en presencia del guru crea en el trío un lazo notable de
intimidad y confianza. El adepto percibe así el insondable
misterio y el sentido profundo, sagrado, de la unión de los
sexos, siempre repitiendo mentalmente el mantra que le ha dado su
guru. A falta de ello, el occidental utilizará el «Om»
o el «Om Mani Padme Hum». Es posible que el hecho de
que el achayra y su Shakti practiquen ritos sexuales con sus adeptos
puede, según nuestros criterios, parecer inaceptable; pero,
¿habia que ocultarlo? En cuanto a los adeptos occidentales,
si bien no es pensable trasladar tal cual la yonipuja, las indicaciones
dadas permitirán practicar una forma atenuada o adaptada
(se cuenta en el proximo apartado), siempre conservando su espíritu,
que es lo esencial.
SEXO ORAL (Auparistaka) En el cunnilingus,
la lengua se convierte en un segundo limgam, y en la fellatio es
la boca de la mujer la que se convierte en yoni. Estas nuevas significaciones
provocan una especie de estallido mental, pues la lengua es sumamente
sensible y amplifica las sensaciones. Por otro lado, la relación
entre la boca y la vagina es más que simple parecido. Cuando
nos encontramos en un momento de suma tensión la boca se
seca, y a las mujeres no sólo se les seca la boca sino que
también la vagina o el yoni. Por el contrario, si estamos
excitados, la boca genera mucha saliva, de la misma forma si la
mujer se encuentra excitada su vagina se humedece. Ahora, tradicionalmente
en nuestra cultura occidental, la relación sexual oral ha
sido prohibida, rodeada de tabúes y cargada con nociones
de perversión o suciedad, y no hay nada más lejano
a la perspectiva tántrica. En nuestras sociedades, se analogizan
las excreciones corporales o productos de desecho de nuestro cuerpo
con los fluidos sexuales que son ricos en nutrientes. De esta forma
se puede practicar la absorción mutua de los jugos vitales,
tan importante en el Tantra. Para el Tantra es fundamental que haya
una completa higiene en ambos participantes de la relación,
tanto en el nivel corporal, como bucal, genital y en sus manos,
pues así se previenen enfermedades. Los olores naturales
del yoni y el lingam sirven de virilizador y para transmitir las
emociones. La combinación de los jugos del amor con la saliva
establecen un lazo único, cargado de energía química,
con propiedades tanto físicas como mágicas. Al hacer
el amor de manera oral-genital, las energías se intercambian
y circulan que vigoriza a la pareja. La postura del 69, conocida
como el Cuervo por el Tantra, es muy efectiva para la nutrición
sutil mutua y para el intercambio y circulación de energías.
Potencia el centro sexual de ambos amantes y despierta las facultades
transcendentales de la mente.
Sexo oral en una talla de madera Las esencias del yoni, segregadas
en el acto sexual, se absorben fácilmente por las membranas
mucosas de la boca y la lengua. Cuando una mujer está excitada,
emite ondas del yoni psico-mágneticas, las cuales crean un
campo de fuerza que se polariza y descarga en el centro de la cabeza
del hombre que práctica el Cuervo. El efecto polarizador
de las ondas del yoni suscita poderosas secreciones de las glándulas
pineal y pituitaria para activar los poderes latentes de la psiquis.
Por su parte, el lingam cuando el hombre está excitado emite
ondas psico-eléctricas, que si la mujer estimula correctamente
con su boca provocan un remolino extático que sube por la
columna vertebral de su compañero. Sus secreciones son fácilmente
absorbidas por la boca y lengua de la mujer y enseguida asimiladas
por el centro de la cabeza, provocando un cambio en las secreciones
glandulares de todo el cuerpo. El empleo correcto del Cuervo para
la cópula oral-genital provoca cambios duraderos y benéficos
en el organismo de ambos amantes. El arte erótico tántrico
representa a veces la postura del Cuervo con el hombre de pie y
la mujer con las piernas abrazando al hombre, suspendida en el aire.
Esta difícil postura se emplea para canalizar la energía
intensa y requiere una gran fuerza por parte del hombre. Pero puede
realizar también de otro modo. La mujer o Shakti y el hombre
o Shakta se recuestan sobre el lado derecho. La cabeza de cada uno
se debe oponer a la zona genital del otro. Shakta debe deslizar
su mano derecha por debajo de los muslos de la mujer, y reposar
su cabeza entre los muslos de ella. Luego, él debe humedecer
con su saliva sus dedos índice y pulgar derechos y sellar
firmemente el ano de su compañera con el índice, al
mismo tiempo que introduce su dedo pulgar en el yoni o vagina. Entonces,
él posa su boca sobre el yoni, y su lengua empieza a actuar
sobre el clítoris. Por su parte, Shakti encapsula con su
boca el lingam de su compañero, cerrando el orificio de la
punta con la lengua y presionando el ano con el tercer dedo de su
mano derecha. Los otros dedos deben acariciar el perineo y el escroto.
Fortalecer los músculos del Yoni. El
control vaginal confiere a la mujer una importante baza de seducción.
Un día le toqué el amor propio a una amiga diciéndole
que, salvo excepciones, las occidentales tienen una vagina tan musculosa
como una chancleta, comparación cuya falta de poesía,
si no de pertinencia, confieso. Entendámonos: no estoy acusando
a nuestras mujeres. Pues, ¿quién les habla, quién
les informa, quién les enseña a desarrollar los músculos
de su yoni? ¿Hay que asombrase entonces de que el control
vaginal sea rarísimo en Occidente? Ahora bien, para lograr
contacto armónicos en la pareja, para un acuerdo sexual total
-sin siquiera evocar el maithuna tántrico-, el control vaginal
confiere a la mujer una importante baza de seducción. Por
otra parte, cuando la mujer se toma el trabajo de ejercitar esos
músculos, ¿no es justo que se beneficie de ellos lo
mismo que su, o sus compañeros? Con más razón
si se tiene en cuenta que tal musculatura, elástica y fuerte,
presenta ventajas en muchos otros planos: una musculatura elástica
y relajada facilita el parto. Este control vaginal permite también
el «lenguaje secreto» que se establece durante el maithuna
y, además, Shakti puede ayudar a Shiva a controlarse. Toda
mujer puede -y debiera- fortalecer y controlar su musculatrua vaginal,
cualquiera que sea su edad. Seguramente una mujer joven iniciada
desde la pubertad, como se hace en ciertas regiones de la India
en la que las madres lo enseñan a sus hijas, tandrá
una ventaja respecto de una mujer europea que comienza en la edad
adulta, pero el control que ésta adquirirá le será
beneficioso en todo los aspectos. Richard Burton escribió,
como buen conocedor: «Este control vaginal es la respuesta
femenina más buscada. Ella debe cerrar el yoni hasta que
éste apriete el lingam como una mano, abriéndolo y
cerrandolo a su gusto, como la mano de una gopi que ordeña
la vaca. [...] Su marido la apreciará más que a cualquier
otra mujer y no querrá cambiarla por la más bella
reina de los Tres Mundos». Sahajoli formaba parte también
de la educación secreta de las devadasis -las bailarinas
secretas de los templos hindúes- y de las hetairas griegas.
Estas últimas debían pasar una prueba, una especie
de «examen de ingreso», que consistía en seccionar
con los músculos del yoni un falo de pasta de modelar...
Las occidentales modernas que no se han beneficiado con esta educación
precoz no las igualarán, sin duda, pero cualquier mujer,
a cualquier edad, con un poco de perseverancia obtendrá un
resultado muy satisfactorio. Después de todo la vagina es
un músculo que se puede fortalecer y controlar, como todos
los demás. ¿Cómo proceder? Este método,
en resumen muy sencillo, se basa en «mula bandha», que
consiste en contraer los esfínteres anales -son dos- y el
elevador del ano. Sin embargo, la práctica tántrica
exige el mula bandha más elaborado que describo a continuación.
Sentada o acostada, tome conciencia de la región anal, respirando
con calma. Después de aproximadamente un minuto, cuanto esté
bien interiorizada, contraiga débilmente primero el esfínter
anal, el externo. Luego, apretando un poco más, la contracción
alcanzará el segundo anillo muscular; por último,
contraiga el elevador del ano, atrayendo así los dos esfínteres
anales hacia el interior y hacia arriba. Procediendo lenta y gradualmente,
se distinguen bien estos tres niveles, incluso desde la primera
prueba. Luego, apriete tan fuerte como pueda, hasta hacer vibrar
toda la zona anal. Es posible que sienta un estremecimiento que
le recorre la columna vertebral. Mantenga esta contracción
al máximo sin respirar durante al menos seis segundos. Luego,
relaje el bandha, siempre interiorizada en estos músculos.
Se produce entonces la distensión de toda la zona y la percepción
de la sensación de calor resultante. También se puede,
facultativamente, seguir respirando durante el bandha. Repita el
proceso a voluntad, cinco veces seguidas como mínimo. Gracias
a este mula bandha enérgico, sentirá que las reacciones
desbordan el ano, ganan el perineo, la vulva, el clítoris,
la vagina e incluso el útero. Es normal, puesto que los esfínteres
de la entrada de la vagina y los del ano forman algo parecido a
los dos anillas de un «8»; contraer uno es actuar sobre
el otro. Haga la prueba: contraiga uno de los dos anillos del 8
y esté atenta a las sensaciones percibidas en su unión
(el perineo), así como en el ano y en la entrada de la vagina.
Como en todos los esfínteres y órganos huecos, la
función de los músculos de la vagina consiste en la
constricción. Durante el orgasmo, la constricción
ondulante y rítmica que recorre el yoni produce allí
sensasiones voluptuosas que se propagan al lingam. Cuando lo sienta
usted bien y pueda contraerlos a voluntad, deberá dirigir
la atención más en profundidad hasta la vagina, donde
se desarrolarán sensaciones nuevas. Gracias a mula bandha,
estas contracciones, débiles al comienzo, pronto ganarán
en potencia, sobre todo si realiza el ejercicio siguiente. El Tantra
quiere fortalecer los músculos vaginales por medio del ejercicio
siguiente, que se hace normalmente en frio, es decir, fuera del
contacto sexual y sin excitación erotica. Para permitir una
constricción eficaz se reemplaza el lingam por un objeto
cilíndrico apropiado: cuanto más se parezca al lingam,
mejor prodrá apretarlo el yoni. En rigor, el ejercicio puede
hacerse con... ¡un verdadero lingam, en la Vía del
Valle, por ejemplo! En cuanto al objeto, puede ser de un diámetro
inferior al de un verdadero lingam; eventualmente, la cánula
de un irrigador vaginal, previsto para entrar en la vagina sin irritarla
ni herirla, puede servir. Pero es demasiado delgado y distendería
poco la vagina. Muchas mujeres utilizan un vibrador de los que se
venden en las sex shops. Si el yoni esta demasiado seco, humedezca
el sucedaneo de lingam con un gel ginecologico de venta en farmacias
pero jamás con una grasa. Con el cilindro insertado en la
vagina es fácil sentir los músculos y concentrarse
en ellos. Evidentemente el ejercicio debe hacerse acostada de espaldas.
Con el objeto colocado en la vagina, contraiga al máximo
los dos esfínteres anales para apretar fuertemente el lingam.
Mantenga esta contracción, que implicará cada vez
más músculos de la región del ano y genital
durante seis u ocho segundos, sin repirar y con los pulmones vacíos;
luego reinspire y relaje esos músculos. Después de
tres o cuatro respiraciones normales, haga otra vez mula bandha,
reteniendo la respiración, pero esta vez con los pulmones
llenos. El conjunto forma un ciclo que se repite a voluntad. Variante:
inspire, luego haga mula bandha durante tres segundos, espire relajando
los músculos durante tres segundos, reinspire, vuelva a hacer
mula bandha durante tres segundos, y así sucesivamente. La
duración total es aproximadamente de tres minutos, salvo
que se fatigue antes. Lo importante es la regularidad: una pequeña
dosis cotidiana vale más que largas sesiones esporádicas.
Pronto, con los músculos así fortalecidos, en ocasión
de un contacto concreto podrá inaugurar su facultad nueva,
haciendo, si así lo desea, que sea una sorpresa para su compañero.
"El origen del mundo", pintura de Gustave Courbet. Otro
ejercicio: ponga en el suelo un alfombra o manta bien enrollada
y siéntese a horcajadas sobre ese gran cilingro, arrodillada.
Cuide que la vulva y el cóccix estén en estrecho contacto
con el cilindro: esto facilita la toma de conciencia del músculo
púbico, lo cual hace que se sientan los efectos del ejercicio.
Las manos servirán de «perineometro». La izquierda
se desliza entre el cilindro y la vulva, a la que cubre. Si está
desnuda, inserte el dedo gordo solo o con el anular en la vagina.
A continuación la mano derecha se desliza detrás de
la espalda: el dedo oprime el espacio comprendido entre el cóccix
(que hay que tocar) y el ano. Dicho de otra forma, el dedo gorso
izquierdo en la vulva, el derecho en el cóccix. Ahora está
lista para practicar. Cierre los ojos para concentrarse mejor. Inspire
profundamente, luego vacie los pulmones a fondo, retenga la respiración
y contraiga al máximo el músculo-hamaca hasta hasta
hacer vibrar todo el suelo pelviano. Bajo el dedo gordo de la mano
derecha hay que sentir moverse el cóccix impulsado hacia
adelante. La mano izquierda sentirá reaccionar la vulva,
y el dedo gordo, insertado en la vagina, quedará apretado.
En este estadio es normal contraer simultáneamente el músculo
púbico, las nalgas y los esfínteres del ano: la disociación
vendrá más tarde. Por el momento lo esencial es fortalecer.
Cuando la retención del aliento deje de ser agradable, reinspire,
luego relaje el suelo pelviano. Descanse durante dos o tres repiraciones
normales, y después recomience (dosis media: cinco o seis
veces). Este ejercicio puede hacerse también sentada en una
silla, preferentemente tapizada para que haya un buen contacto entre
la vulva y el asiento. Si no hay testigos molestos, coloque las
manos como he indicado... En caso contrario, puede hacerse discretamente,
pero sin las manos no se sigue tan bien el desrrollo de la práctica.
Es bien sabido hasta qué punto el movimiento amplio y rítmico
de la pelvis femenina conduce al espasmo eyaculador, es muy raro
el hombre que se le resiste... Por el contrario, gracias a ese lenguaje
secreto perfeccionado, por tanto sin movimiento de vaivén
del lingam y sin balanceo de la pelvis, el control resulta mucho
más fácil y no es necesario reducir las sensaciones
recíprocas. Si la onda contráctil, ordeñando
así el lingam, llevara al punto límite a Shiva, éste
deberá respirar profunda y lentamente con el abdomen, relajando
el vientre y las nalgas. La inmovilidad permite además a
Shakti seguir mejor la experiencia masculina, algo crucial en la
vía del «filo de la navaja», cuando se trata
de evitar «el» movimiento de más. Algunas mujeres
-desgraciadamente sólo una minoría- tienen un control
vaginal espontanéo. Tanto mejor para ellas, pero eso no las
dispensa de fortalecer sus músculos vaginales, que nunca
son demasiado potentes. Lo ideal es la practica cotidiana: la cantante
vocaliza todos los días. ¡Es una sencilla costumbre
que hay que adquirir!
El control de la eyaculación El
budismo tántrico y el taoísmo exigen el control absoluto
de la eyaculación, mientras que los maestros hindues la aceptan
a veces. Sabemos que la retención del esperma permita al
hombre prolongar indefinidamente el acto, intensificarlo hasta el
paroxismo, para llegar así al verdadero orgasmo y acceder
a niveles de conciencia superiores, que la eyaculación impide.
Esta proeza requiere un control génito-urinario absoluto,
especialmente de los esfínteres. Para lograrlo, un procedimiento
muy bueno consiste en orinar por escalones sucesivos, más
que en un solo chorro, como todo el mundo. ¿Cómo?
Es fácil, siempre que se respeten las reglas. Se suelta un
poco de orina durante uno o dos segundos, luego se para, se retiene
unos segundos (cinco o seis, luego se deja salir otro chorro parsiomonioso,
y así hasta que la vejiga está vacía. Durante
la retención, uno imagina que reabsorbe la orina en la vejiga,
haciendo un enérgico «mula bandha», es decir,
contrayendo fuerte y simultáneamente los dos esfínteres
así como el músculo elevador del ano (músculo
pubococcígeo), lo cual produce una sensación particular,
difícir de describir, con frecuencia acompañada de
estremecimientos a lo largo del espinazo. En suma, basta con intensificar
lo que se hace espontáneamente cuando no se puede satisfacer
una necesidad imperiosa de orinar. En cuanto al número de
chorros, variará mucho de una micción a otra; en principio
se trata de intercalar un máximo de escalones, en general
de cinco a diez. Practicada regularmente (como una simple costumbre),
esta técnica, al alcance de todos, facilita mucho el control
de la eyaculación. Hasta aquí hemos puesto el acento
en la contracción de estos músculos, cuya acción
se puede verificar fácilmente: al contraerlos voluntariamente
durante una ereccíon, el lingam se mueve y se acerca al cuerpo.
Sin embargo, para controlar la eyaculación, hay que pensar
en distenderlo voluntariamente cuando se acerca el punto límite.
Para ejercitarse, preferentemente durante una erección, hay
que contraer al máximo estos músculos con un «mula
bandha» los más apretado posible, hasta que eventualmente
un temblor recorra el espinazo. Luego -y aquí está
lo esencial del ejercicio- hay que distenderlos: inmediatamente
disminuye la tensión en el lingam, que se aleja un poco del
cuerpo. Después hay que volver a contraerlos durante algunos
segundos y distenderlos seguidamente, insistiendo sobre todo en
la distensión. Acentuando la fase de distensión y
prolongándola, la erección se debilita y termina incluso
por desaparecer. Este procedimiento puede ser utilizado ya en el
próximo contacto sexual. Al principio, este control, que
se adquiere fácilmente, se hace permaneciendo inmóvil;
luego esta relajación muscular se hará incluso durante
los movimientos coitales. Es muy eficaz para alejarse de la zona
límite, y evitar así la eyaculación. Si Shiva
observa sus propios comportamientos reflejos cuando se acerca la
eyaculación, además de la alteración del ritmo
y de la amplitud de la respiración, observará una
fuerte tensión en los músculos de las nalgas, del
vientre, de la parte inferior de la espalda y del lingam. Si se
deja ir, como es lo usual, se desencadenará el irreprimible
reflejo eyaculatorio, en el que participan todos esos músculos.
Entonces, para retrasar o impedir la eyaculación, hay que
controlar cuando se acerca el punto límite, la respiración,
como ya se ha indicado, y -sin inmovilizarse necesariamente- hay
que pensar en todos esos músculos y relajarlos. Gracias a
esa relajación, sus movimientos se vuelven más flexibles,
más armoniosos, y su ritmo resulta más agradable para
Shakti. Pero es la relajación de los músculos del
lingam lo que más ayuda a dominarse: la erección se
debilita un poco, y después de abandonar la zona peligrosa,
la experiencia puede continuar.
Parvati, una forma de la consorte de Shiva, en meditación.
El control de la respiración es el segundo metodo interno
para dar marcha atrás al fluir de la energía sexual.
Algunos tantrikas con mucha práctica pueden evitar la eyaculación
simplemente por medio del control de la respiración. La respiración
aumenta al hacerse inminente un orgasmo, así que desacelerar
y profundizar conscientemente la respiración puede tener
un impacto importante. Cuando el hombre está apretando su
músculo pubococcígeo, ambos amantes deben permanecer
muy quietos y unirse el uno al otro a través de los corazones
y los ojos. La mujer deberá adaptar su respiración
a la de su compañero y visualizar con él la corriente
de energía que fluye hacia arriba, hacia los chakras superiores.
Otra técnica es aplicar presión a lo que podemos llamar
el punto sagrado masculino, que está centrado en el perineo,
en la zona que puede denominarse como «los siete centímetros
que le faltan al lingam». Normalmente consideramos que el
lingam se extiende desde la punta hasta el lugar en que se une a
los testículos, pero de hecho el lingam continúa a
través de los testículos, viaja debajo de la piel
otro siete centimetros y acaba en el ano. Cuando se hace el amor,
estos siete sentímetros responden de la misma forma que el
resto del lingam; se hinchan y se hacen duros y extremadamente sensibles
a la estimulación. Los occidentales a menudo son inconscientes
del placer que se puede generar con un poco de atención a
esta parte del cuerpo del hombre. El punto sagrado se identifica
por una ligera muesca en el perineo a mitad de camino entre los
testículos y el ano, cuando el lingam está erecto.
Aplicar cierta presión a este punto cambiará de dirección
la energía de la eyaculación en diez o treinta segundos.
Cualquiera de los dos deberá utilizar los dedos índice
y corazon para aplicar una presión suave pero firme. Esta
técnica permite recanalizar la ejergía del hombre
sin necesidad de que deje de moverse o se aparte de su amada. A
medida que se adquiere habilidad en esto, especialmente cuando la
práctica permite que la presión se extienda energéticamente
más allá de la superficie de la piel, la cantida de
presión requerida disminuye. No podemos predecir el tiempo
que un hombre puede mantenerse así, llevando la excitación
al borde del orgasmo y la eyaculación, pero con la práctica,
el tántrico podrá dejar libre curso a Shakti hasta
su éxtasis último, evitando acercarse demasiado al
punto limite, sobre todo al comienzo. Identificándose con
ella, participará en su goce, y su propia felicidad superará,
de lejos el demasiado breve placer eyaculatorio. Este estadio ya
es muy superior a lo que experimienta el hombre corriente, aunque
todavía no constituye el acmé absoluto.
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