Articulos cedidos por Vijitâtman
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  RITUALES    
 
 
 
 

Todo ritual tántrico tiene que ver con el hacer a una persona consciente de su propio Ser.Anque existen rituales menores destinados a própositos menores, quiero centrar el contenido de este articulo en los rituales enfocados a tomar conciencia de una Realidad Superior, en donde el Supremo Ser (Uno sin segundo) es adorado y percibido. Actualmente estamos en Kaliyuga*, era en la que se considera que los Yajñás (sacrificio o ritual), no son necesarios. Pero el tantrismo, cuya línea de pensamiento es muchas veces divergente de la védica más ortodoxa, tomo los Yajñas que habían sido abandonados, los reelaboró y los utilizó como práctica primordial, de modo que una persona pudiese alcanzar la liberación a través de ellos. En muchos casos sin la utilización por parte del tántrismo de estos rituales, se hubiesen perdido y olvidado hace mucho tiempo. En los Yajñás suele utilizarse un Yantra (diagrama místico) junto a los Mantras adecuados, y puede decirse que un Yantra es una especie de Mantra visual. Shiva se considera sin forma y se asocia con Náda (sonido divino), y Shakti se considera con forma y se asocia con Bindú (forma divina), que se transforman luego en sonido forma sutil, y luego en sonido y forma burda... a través de un proceso de sucesivas contracciones. Entonces los sonidos y formas burdas que estás percibiendo ahora mismo, son el resultado final de estos dos principios: Náda y Bindú (Shiva y Shakti). Puesto que estos sonidos y formas proceden directamente de Náda y Bindú, pueden ser utlizados como un vehículo o herramienta para llevarte de regreso a Shiva-Shakti. De esta forma, un Yajñá es una mezcla de mantras y yantras. Pero no se entremezclan al azar, hay mantras y yantras especifícos para distintos fines. El Yantra en conjunción con los mantrans apropiados, es capaz de llevarnos hacia la fuente original de ambos: Náda.Bindú. Cuando te concentras en un Yantra, estás contemplando realmente al mismo y divino Bindú. Un significado interesante de Yantra es "máquina". Y en cierta forma es una máquina espiritual para todas las personas que entran con contacto con ella durante un ritual. Pero esa máquina es inerte sin los mantrans adecuados

Realización de una puja, donde se aprecia como el fuego sagrado se realiza sobre el dibujo de un Yantra. Todo ritual tántrico tiene que ver con el hacer a una persona consciente de su propio Ser. Durante el ritual se sigue una secuencia Unidad-Dualidad-Unidad. Es como la secuencia seguida por todos los procesos universales. Ellos emergen desde el Uno sin segundo (Paramashiva), duran un tiempo y por último se disuelven otra vez en la Más Alta Realidad. En el inicio el yogui intenta ser tan consciente de su unidad con Paramashiva como el sea posible. Para ello usa diferente métodos, y posteriormente toma conciencia de la gran cantidad de shaktis o poderes que emanan del Supremo Ser, etapa en la que experimente dualidad. Al final del ritual experimenta la dualidad como una efímera apariencia. Solo Paramashiva ES. Así es impulsado de regreso hacia su propio Ser. ¿Cúal es el objetivo de pasar de la unidad a la dualidad para regresar a la unidad? Unidad y dualidad son como las dos caras de una moneda, ninguna de las dos son la Más Alta Realidad. Se utilizan como una herramienta para tomar conciencia de Paramashiva. El Yo está siempre acompañado del Soy, como las dos caras de la moneda. Se puede estar en el Yo algún tiempo, pero es necesario regresar al Soy en algún momento, o viceversa. Uno puede seguir prisionero de este par de opuesto o utilizarlo como herramienta para percibir la Suprema Verdad situada más allá de unidad y dualidad, transcendiendo su aparente contradicción. La adoración verdadera no consiste en ofrecer flores u otros dones, sino en afianzar la intuición intelectual en el supremo firmamento de la Consciencia no dual... Vijñana Bhairava Tantra ______________________________ *Según las escrituras védicas hay cuatro Yugas o eras: Kritayuga o Satyayuga, era de sabiduría y prosperidad. (duración 1.728.000 años). Tretáyuga, era en la que la sabiduría y properidad ha disminuído un poco (1.296.000 años). Dváparayuga, en la que la sabiduría y prosperidad ha diminuído aún más (864.000 años). Kaliyuga (edad oscura o de las sombras de 432.000 años de duración, y que se inicio en el año 3.102 a. de J.C.) en la que la sabiduría y prosperidad es casi inexistente. En cada Era, la Liberación se obtiene a través de una vía distinta. En Satyayuga, es la meditación (Dhyana). En Tretáyuga, el sacrificio (Yajñá). En Dváparayuga lo es la adoración (Puja) a la deidad, y en Kaliyuga la repetición de los nombres de lo Absoluto (Kirtan).

Todo el ritual es una meditación. Y meditar es tomar conciencia de la propia naturaleza, volverse consciente de la esencia en uno mismo. Todo el ritual es una meditación. Y meditar es tomar conciencia de la propia naturaleza, volverse consciente de la esencia en uno mismo. La relación perceptor - percepción - percibido, está en todo lo que hacemos, surge constantemente. Yo (Shiva, la conciencia) soy el perceptor, que es lo Absoluto. Shakti (la energía, el divino poder) es lo percibido, lo cual otorga conciencia del Yo y después se transforma en los objetos y seres reconocibles. Shiva (Yo) y Shakti (soy), son la esencia de todos, y por eso se les recuerda e invoca constantemente durante un ritual. Son los Creadores y propietarios de todo. Pero también son tú mismo, yo mismo y todos. Cuando uno tiene este conocimiento en su mente, está preparado para iniciar el ritual. El nyása es un rito tántrico importantísimo y muy poderoso. La palabra deriva de la raíz nyas, (ubicar, depositar, aplicar) y significa la ubicación de las puntas de los dedos y palma de la mano derecha en diversas partes del cuerpo, imaginando al mismo tiempo que con ello se ubican allí las correspondientes partes del cuerpo de Shiva, acompañada por mantras. El nyása es un gran auxiliar para el logro de ese estado en el que el tántrico siente que la naturaleza (Bháva) de Shiva aparece sobre él. Por decirlo así es como usar las Joyas Divinas en diferentes partes del cuerpo. Concluye con un movimiento la difusión de la Divinidad por todo el cuerpo. En realidad, lo que puede difundirse o esparcirse y se esparce es la mente, a menudo bastante circunscripta, del adepto, que mediante su pensamiento y acción es enseñado a recordar y realizar lo que está impregnado por la divinidad, y afirmar esto mediante su gesto corporal. Para volverse consciente de forma gradual de Shiva-Shakti, hay que realizar un ritual en el que se utiliza el nyása, sentado en una postura yoguica adecuada, como las utilizadas en la meditación. La enseñanza de los nyásas y mantras apropiados para el ritual, están fuera del objeto de esta web, y deben ser aprendidos de quien está capacitado para su enseñanza.

Ardanârî (mitad mujer). Sólo cuando Shiva se fusiona son su Shakti puede desempeñar sus funciones, y cuya unión produce todo lo contenido en el Universo. Antes de comenzar, es conveniente conocer la tríada conocida como Kula en el Tantra, y cuyos miembros son los siguientes: * Perceptor o conocedor (Yo, el sujeto, Shiva) * Percepción o conocimiento unido al proceso de conocer (que se realiza a través de la mente y los sentidos, que son manifestaciones de Shakti, el divino poder de Shiva) * Objetos percibidos o conocibles (que son manifestaciones de Shakti, el divino poder de Shiva). Cada nyása que realizamos en este ritual, simboliza uno de estas tres partes del Sagrado y eterno Kula. Mi cuerpo es el Universo entero. Esta es la conciencia que debe acompañar el primer nyása en los pies. Al hacerlo se toma conciencia de que todo el Universo esta contenido en ti. El Vishvasára Tantra dice: «Lo que está aquí está allí; lo que no está aquí no está en parte alguna». (Yadihásta tad anyatra. Yannehásti na tat kvacit). Todo lo que contiene el Universo está orientado hacía ti (Shiva), girando en torno a ti (la Más Alta Realidad). Los pies están en contacto con la tierra (la materia), son la parte más baja del cuerpo, y se utilizan para la toma de conciencia del aspecto más burdo de la Manifestación universal, o lo que es lo mismo, los objetos percibidos o conocibles. Cuando el sentimiento de unidad con todo lo que contiene el Universo haya penetrado en tu conciencia, será la señal de que el primer nyása ha causado el efecto buscado. Yo soy los medios de percepción (mente y sentidos) y el propio proceso de conocer. Esta es la conciencia que debe acompañar el segundo nyása en una mano. Tomas conciencia de que tu propia mente y tus sentidos y el proceso que realizan para conocer objetos internos y externos son tú mismo. Sientes que mente y sentidos son Shakti pura, la cual no tiene límites. Han surgido del goce (ananda) y en ese goce vuelven a disolverse. La mano simboliza lo que aprehende o toma. La mente y los sentidos aprehenden y toman los objetos conocibles. Shiva (Tú) es la mente, es los sentidos y es todos los objetos. No existe separación, y de esa unidad se vuelve uno consciente a través de todo el ritual (yajña). Yo soy el que percibe, Yo soy Shiva. Esta es la conciencia que acompaña el tercer nyása en una mejilla. En tanto Shiva, no estás separado ni eres diferente de nada, ni estás en un sitio concreto tampoco, sino que eres todo penetrante. La sensación de estar en una lugar en particular llamado aquí, no es más que una creación de tu Shakti. Aún cuando Shiva y Shakti parezcan ser dos, son realmente uno. Ese es tu misterio ¡oh Shiva! La cara es la zona donde se siente a uno mismo como testigo o perceptor duramente la vigilia, al estar situados ahí los sentidos. Sin embargo, no estás en ninguna parte, no eres un limitado y aburrido ser, sino las Más Alta Realidad.

El término Yantra significa literalmente máquina. Ahora veremos el significado de un Yantra. El término yantra significa literalmente máquina. Es una verdadera máquina de meditación. Al igual que un mantra trabaja en un nivel sonoro y otorga el acceso a un estado meditativo, el yantra produce los mismos resultados a través de formas visuales. Al repetir un mantra, la mente toma la forma de ese sonido. Del mismo modo, cuando se contempla un yantra, la mente toma la forma de esa imagen. Antes de encender la máquina de meditación o Yantra, hay que prepararse. Esto es muy importante para que el Yantra sea encendido correctamente. Si no es así, el ritual es infructuoso e inútil. Todos los procesos espirituales necesitan tener un buen inicio y final. En este caso, es muy importante realizar el proceso ritual de nyása descrito en el apartado anterior, del modo correcto. Luego realiza un granthibandhana. Con el pulgar y el dedo mayor unidos, se colocan sobre el entrecejo repitiendo el mantra OM 27, 54 ó 108 veces. Este sencillo acto se realiza para tomar conciencia de que uno es el Testigo (Shiva) de todo el Yajña. El Ser está percibiendo este ritual que es el propio cuerpo. No existe separación entre el perceptor y lo percibido. Todo es experimentado como "Yo soy", como Shiva-Shakti. Este acto de ceñir el nudo, o granthi superior es una especie de nyása para tomar conciencia de que se es Shiva, y de este modo hacer que toda la estructura del ritual se construya sobre este estado de conciencia. Si se realiza un Yajña ignorando que se es Él, se pierde el tiempo, pues el objetivo del mismo es el reconocimiento de la propia naturaleza como Shiva. Yantrapuja Mediante esta puja se purifica el yantra, sus accesorios y asiento. Aunque la palabra puja, significa literalmente adoración, aquí es utilizada como purificación, en un sentido de adoración purificatoria. Y esta adoración purificatoria es un acto de toma de darse cuenta o tomar conciencia. En realidad, todo es ya totalmente puro, nada va a ser purificado en este ritual. Como todo es el propio Ser, es inmaculado. No hay ninguna necesidad de limpiar eso que ya está limpio. La noción de algo que es impuro es sencillamente eso, una noción, la cual es disipada por el conocimiento correcto obtenido a través la ejecución de este ritual tántrico. Impureza y pureza, las dos caras de una única moneda llamada Shiva que está más allá de este par de opuestos. Y Shiva eres Tú.

Mahashivaratri. Preparando el lingam para el ritual. Toma una pequeña vasija, vierte en ella un poco de agua y pon tu mano encima de la misma, mientras pronuncias Om, o cualquier otro mantra propicio de tu preferencia 27, 54 ó 108 veces. Después rocía con el agua los accesorios (flores, etc.). Luego hazlo también con la base o asiento sobre el que colocarás el Yantra, así como el suelo donde se está realizando la Yajña. Después de eso, también el mismo Yantra debe ser rociado con el agua. Mientras realizas el rociado, repites el mantra que hayas elegido 27, 54 ó 108 veces, considerando que el agua simboliza la Verdad, la Conciencia Pura y el Amor Absoluto. Hay que tomar conciencia sintiendo que Tú eres el agua de la Verdad, la cual ha de ser rociada sobre diversos objetos sagrados. Por tanto, mientras realizas el rociado del agua sobre los accesorios, asiento, suelo y Yantra, viertes amor en ellos. Como el Yantra no es nada más que una representación del Universo manifiesto, lo que realmente estás haciendo es derramar Amor sobre la Manifestación entera. Este proceso de transferir Amor o Verdad es fácil de realizar y no se necesitan actos ostentosos. Es sólo una humilde entrega al Absoluto identificándose con Él. Este hecho debe mantenerse en tu conciencia penetrando todo tu Ser mientras realizas la Yantrapuja. Con esta acción se revela para ti un estado de conciencia superior. Sientes que estos objetos no son distintos de Ti en lo más mínimo. Cuando esta conciencia de Unidad echa firmes raíces en ti, se puede avanzar a la siguiente etapa

El Istadevatapuja es la adoración de la deidad elegida. Istadevatapuja Esta palabra significa literalmente adoración de la deidad (deváta) elegida (istá). Hay dos clases de Yantras: * Los que están reservados únicamente para la adoración de una determinada deidad. * Los que pueden utilizarse para adorar a cualquier tipo de deidad. Los primeros se llaman yantras personales, ya que se asocian a una deidad en particular. Así el Kaliyantra se utiliza únicamente para adorar a la diosa Kali. Los segundos se llaman yantras impersonales, al utilizarse para cualquier deidad. Así el Shriyantra se utiliza en la adoración de cualquier deidad. ¿Y que es una deidad o deváta en el Tantra? Podemos decir que es la representación de una energía definida. (por ejemplo un rayo). Si las energías son tan tangibles y visibles como un rayo, puedes fácilmente concentrarte en ellas y fluir en ese nivel de experiencia. Si meditas en un rayo o lo contemplas directamente durante un tiempo largo, es fácil adquirir sus atributos, su poder, energía, brillantez, etc. Pero, ¿Cómo supones que puedes meditar en energías tan sutiles como el amor, la fortuna espiritual y material, el Conocimiento, etc.? Hay que recurrir a alguna forma o icono que lo represente. Ganesha como la representación de las energías que remueven los obstáculos, que proviene de la vivencia en India, de los elefantes que con su fuerza son utilizados para eliminar los obstáculos de los caminos o realizar las labores más pesadas. Para que puedas entenderlo fácilmente: los iconos del escritorio de tu ordenador están representando programas intangibles. Simplemente haces click sobre el, y el programa se ejecuta. Del mismo modo, enfocas la mente en algo, y lo que representa ese algo toma forma en tu mente. No debe existir ninguna relación intelectual entre tú y un deváta. El Amor Puro debe ser el único vínculo entre los dos. Ese Amor conduce eventualmente a una total entrega a la suprema Shakti o Divino Poder. Aún cuando Shakti es todopenetrante, se elige una particular forma (un istadeváta) para adorarla. El fruto de esa adoración será la absorción e identificación con Ella.

Imagen de Shiva, una deidad auspiciosa como istadevata. Sólo tienes derecho a la acción, mas nunca a sus frutos. Que los frutos de la acción no sean tu motivo; pero tampoco te apegues a la inacción. Bhagavad Gita (II, 47) Entonces, debes adorar a la deváta elegida en este ritual, debes absorberte completamente en la forma divina elegida, sin experimentar ninguna clase de apego a los frutos resultantes de tal adoración. El proceso de adoración de la istadeváta consta de cinco ofrendas: * Se ofrecen flores a la deváta, las cuales simbolizan a Ákásha (el éter o espacio), y al hacer esto, la mente debe tomar la forma del espacio alrededor. * Se ofrece incienso, el cual simboliza Váyu (el aire), y entonces la mente debe tomar la forma de ese mismo aire y volverse gaseosa. * Se ofrece luz, la cual simboliza a Agní (el fuego), y la mente debe tomar la forma de ese mismo fuego y calentarse. * Se ofrecen alimentos, los cuales simbolizan a Ápas (el agua), y la mente debe tomar la forma de esa misma agua y volverse líquida. * Se ofrece pasta de sándalo, que simboliza a Prithiví (la tierra), y al hacerlo la mente debe tomar la forma de la tierra y volverse sólida. Como toda la manifestación física está compuesta de esos cinco elementos o Bhútas, esa comprensión de los cinco elementos debe llevar a volverse consciente de la estructura entera del universo físico. Al finalizar la ofrenda, el estado final que se experimenta es de unidad en la forma de "Todo este Universo soy Yo Mismo".

El Shriyantra colocado ya sobre su asiento se convierte en una máquina de meditación. Pránapratisthá (Infundiendo energía vital en el Yantra) Todo está preparado para encender el sagrado Yantra. Como se indicaba anteriormente, el Yantra es una máquina de meditación. Se usará ahora el Shriyantra, que ya ha sido colocado sobre su asiento y debidamente purificado a través de la Yantrapuja. Hay varias formas de encender la máquina pero lo más importante es permanecer completamente consciente del propio Ser o Shiva, con el fin de encender correctamente el Yantra. Los preparativos realizados han sido la forma de asegurar que se permanece absolutamente absorbido en la identificación con Shiva en el momento del encendido. Si esto no es así, y la mente está divagando, resultará fallido el acto de encender el Shriyantra, y el ritual no tendrá utilidad alguna. Aunque hay varias formas de realizar esto, se puede utilizar el siguiente: Tomar una flor y exhalar algo de aire sobre ella mientras se repite mentalmente Om (u otro mantra auspicioso) cinco veces. La mente debe estar totalmente concentrada en el Testigo interior o Shiva a medida que el japa mental continúa. Después, se coloca esa flor en el centro del Yantra. De esta forma sencilla se activa la máquina de meditación. El Yantra no es encendido por la flor energetizada, sino por la fuerza de la conciencia del Ser en el momento de realizar la ceremonia externa. Se debe estar completamente concentrado en el momento de depositar la flor en el centro del Yantra, porque al hacerlo, lo que realmente se está haciendo es volverse consciente del propio Ser o Shiva, que es el centro de todo. El rito externo debe estar acompañado siempre por una consciencia interna consecuente. Si la mente no está allí, la ejecución del ritual externo es prácticamente inútil.

Pintura con el desarrollo de la construcción del Shriyantra La palabra pratisthá significa establecimiento en este contexto, y el significado de Prána, es energía vital. De esta forma, el ritual pránapratisthá es un establecimiento de energía vital. El prána está contenido en el aire que se exhala sobre la flor. Luego, la flor que ha sido llenada de energía vital se coloca en el centro del Yantra. Este acto, no es más que un símbolo de un proceso interno en el cual la mente se concentra en el Ser interior (Shiva). La toma de conciencia de la propia divinidad, si se realiza adecuadamente, pone la máquina yántrica en movimiento. Cuando el Yantra es encendido correctamente, se puede estar seguro de que el Yajña ha sido correcto. Todas estas etapas descritas en las cinco etapas del ritual deben considerarse como como preparación para etapas superiores que vendrán más adelante. Todas se realizan para tomar conciencia de la naturaleza esencial o Shiva. Siempre se es el Supremo Ser (Shiva), pero debido al Juego Cósmico /Maya) un falso ego destrona aparentemente al Yo real. Pero el ego no es diferente del Ser o Shiva que se manifiesta a Sí Mismo de una forma limitada, a través del ego. Así, el Ahankára o ego no debe ser ser visto como un enemigo contra el que luchar, sino como una forma limitada del supremo Shiva. En la realización del ritual no se aniquila el ego. No, el objetivo es hacer que el ego abandone su naturaleza limitada y tome conciencia de su divinidad inherente. Al suceder esto, el ahankára o yo limitado se disuelve en la Conciencia más elevada, pero no desaparece. Únicamente accede a una dimensión divina.

Maithuna, la unión tántrica. El Tantra es una forma de adoración de la Shakti encarnada en cada mujer. Cada mujer es la esposa de Shiva. En el maithuna el hombre con frecuencia permanece pasivo; evita todo lo que provocaría la eyaculación. Shakti está activa y conserva la iniciativa durante el desarrollo del rito. El hombre está receptivo, Shatki da el tono. Es indiferente que la erección se mantenga o no hasta el final: basta con poder permanecer unidos. En el Tantra es más Shakti que Shiva quien capta y transmite los ritmos cósmicos de la Luna, del Sol y de la Tierra. Para conocer el éxtasis, el hombre debe permanecer mucho tiempo unido a Shakti, impregnarse de su energía magnética, hasta que la «divina vibración» lo invada. Basta para ello con atender distendidamente pero sin fallas a todo lo que pasa en el cuerpo, y a los intercambios que se efectúan. Esta unión puede -y debería- durar hasta dos horas y más. Shiva debe abandonarse a la percepción sensual de la mujer, sentir latir su sangre, vibrar según su diapasón, respirar a su ritmo (¡muy importante!), entonces surgirá la experiencia extática. Rita Ashby, una tántrica californiana, dice: «La Shakti tántrica florece literalmente. Su piel brilla con el resplandor de Eros, su mirada abierta e inocente cultiva a todos aquellos a quienes se dirige. El Tantra es una forma de adoración que da a Shakti confianza en sí misma. Cada mujer es la esposa de Shiva. ¡Shakti! ¡Shakta! Incluso el orgasmo de Shakti es una simple eventualidad sin verdadera importancia, pues la mujer no está tan orientada hacia lo genital. Al contrario de la eyaculación en el hombre, el orgasmo femenino atiza el fuego divino del goce, en lugar de extinguirlo». Y Ted Ashby, su compañero, añade: «Después de haberse amado durante horas, uno está dispuesto a todo: a hacer música, a bailar como un dios, o incluso a hacer Tantra con un grupo de adeptos, en el círculo mágico donde cada uno, tomándose de las manos, percibe las vibraciones y el magnetismo de los otros. El tántrico no intenta imponer su identidad aislada. Está plenamente "aqui" y "ahora", está vivo y se convierte en la Vida. se es uno con la pareja y se está listo para convertirse en uno con todas las maravillas del Ser». El Tantra libera al hombre del reflejo eyaculatorio, sin dificultades mayores. Por supuesto que una pareja habituada desde hace años al amor «normal» no se descondiciona de un día para otro. El principio el hombre no logrará más que una vez sobre dos o tres evitar la eyaculación, a veces por falta de cooperación de su compañera, ella también acostumbrada a la forma habitual de contacto sexual y que puede, igual que el hombre, encontrar al comienzo que este tipo de unión es menos satisfactoria. Basta simplemente con perseverar para ir de descubrimiento en descubrimiento, pues la Vía del Valle es la vía más facil de la meditación entre dos. Haced del sexo una meditación entre dos. No lo cambataís, no os opongáis a él. Sed amistosos frente al sexo. ¡Vosotros sois una parte de la naturaleza! En verdad el acto sexual no es un diálogo -en el peor de los casos un monologo- entre un hombre y una mujer, es un diálogo del hombre con la naturaleza a través de la mujer, y de la mujer con la naturaleza a través del hombre. Durante un instante os insertáis en la corriente cósmica, en la armonía celestial, estáis de acuerdo con el Todo.

Figuras hindues en bronce (siglo XVII) de Nataraja, el Shiva danzante y una Shakti.

EL RITO Entre los escasos textos tántricos que describen y autentifican este ritual solo es relativamente conocido el Yonitantra. Sin embargo, como con tantos textos tántricos, se trata más de un resumen que de un tratado didáctico: es el acharya, el instructor en persona quien transmite las técnicas. Además el acharya (que también puede ser una mujer) tiene un papel crucial durante la yonipuja, que debe desarrolarse en su presencia, hasta el punto que están previstas leyes particulares para el caso en que estuviera ausente. Como, salvo excepción, el occidental no tiene acceso a la inciación directa, es indispensable completar los parsimoniosos datos prácticos del texto original. Una vez que el autor ha precisado qué mujeres son aptas para el rito, añade que la yoguini «debe ser lasciva, hasta libertina y haber superado todo falso pudor». Al comienzo de la adoración, Shakti se coloca en el centro del mandala, en general un triángulo, símbolo del yoni cósmico, incluido en un círculo. Luego Shiva le ofrece una bebida afrodisíaca, llamada vijaya, cuya composición no se indica, sin duda porque en esa época se suponía que en la India todos la conocían. En Occidente, se lo reemplazará por un copa de champán o una bebida ligeramente alcohólica. La intención explícita es erotizar a Shakti al máximo, exacerbar su energía sexual para llevarla al éxtasis. Si el champán o alguna otra bebida alcohólica produce ese efecto sobre Shakti, el objetivo está cumplido. Siempre según el texto, después de haber cumplido el ritual preparatorio, compuesto de mantras y de hijas (vocales sin contenido conceptual) que el autor no precisa, empieza la primera parte del Yonipuja. La yoguini se sienta sobre el muslo izquierdo del adepto, que comienza a adorar su yoni sakuntala, es decir no afeitado, condición fácil de cumplir. El adepto entonces unta el yoni con una pasta de sándalo, de delicado perfume; así el yoni se asemeja a «una flor encantadora». Luego el adorador le ofrece una nueva copa de vijaya y le pinta la ardhachandra (la media Luna) con bermellón en medio de la frente. No se trata de una rutina mecanizada: el simbolismo de cada gesto es intensamente vivido por los participantes. Mientras el adepto traza la media Luna, la pareja toma conciencia de las fuerzas lunares presentes en Shakti. Luego Shiva pone las manos sobre los pechos de Shakti, e impregnándose del aspecto maternal de la Shakti cósmica, pronuncia 108 veces la bhagabija (el sonido-raíz de la vulva), sin otra precisión, pero en general será «Hrim». Al final el adorador hace todos los gestos y contactos que puedan excitar a Shakti al máximo: le acaricia largamente los pechos, las nalgas, luego el yoni. En la yonipuja, la excitación de Shakti, que se propaga a Shiva, provoca una abundante secreción del fuido tattva uttama, la «esencia sublime», es decir, las secreciones vaginales, y además -y sobre todo- despierta las energías sutiles, «pranicas», que ejercen una función primordial en el desarrollo de la puja. Aquí se situa la parte central de la puja. A su vez, Shakti unta el lingam con la pasta de sándalo, de perfume afordisíaco y de color azafrán. El guru, siempre presente, vela por el respeto estricto del ritual y recita los mantras apropiados. Sólo entonces el lingam es insertado en el yoni. El maithuna no debe convertirse en un simple coito profano sin ser controlado a pesar de la intensa excitación mutua y ser vivido con el sentido de lo sagrado inherente a toda unión tántrica. Las modalidades del maithuna tántrico son de rigor, especialmente las relativas a la asana y al control de la eyaculación. En el rito, una parte esencial depende de la absorción reciproca de la «esencia sublime». Añadiendo sus propias secreciones lubrificantes a los liquidos vaginales, el lingam contribuye a mojar abundantemente el yoni. Los dos fluidos se mezclan y los tántricos creen que la yoguini y el yogui los absorben: Shakti por osmosis a través de la mucosa vaginal, Shiva gracias a vajroli. Según el Tantra, ese intercambio vitaliza y dinamiza a los dos adeptos. Incluso sin esta reabsorción mutua, está establecido que la excitación sexual intensa y prolongada de las gónodas intensifica la secreción de las hormonas sexuales, que podrían constituir ellas también la «sublime esencia»; ¿por qué no? Durante el maithuna la pareja medita sobre la potencia creadora así despertada en el vientre de la mujer y en el hombre y adoran la Energía Cósmica. La duración de la unión yoni-lingam corresponde a lo que se dice en todo este libro: nunca se trata del «deprisa y corriendo». Después de la unión ritual, Shiva rinde un homenaje respetuoso al yoni, que la yoguini acostada de espaldas, afrece a su vista y a su adoración. El adepto tomo entonces con el dedo un poco de líquido vaginal y hace con él un tilaka, ese punto que las mujeres indias llevan en medio de la frente, a su compañera de rito, todavía sumida en el éxtasis, así como en su propia frente. El achayra hace lo mismo; luego la pareja le hace una reverencia y lo adora porque su presencia les ha ayudado a controlarse durante todo el ritual y a preservar su carácter sagrado. Esta práctica en presencia del guru crea en el trío un lazo notable de intimidad y confianza. El adepto percibe así el insondable misterio y el sentido profundo, sagrado, de la unión de los sexos, siempre repitiendo mentalmente el mantra que le ha dado su guru. A falta de ello, el occidental utilizará el «Om» o el «Om Mani Padme Hum». Es posible que el hecho de que el achayra y su Shakti practiquen ritos sexuales con sus adeptos puede, según nuestros criterios, parecer inaceptable; pero, ¿habia que ocultarlo? En cuanto a los adeptos occidentales, si bien no es pensable trasladar tal cual la yonipuja, las indicaciones dadas permitirán practicar una forma atenuada o adaptada (se cuenta en el proximo apartado), siempre conservando su espíritu, que es lo esencial.

SEXO ORAL (Auparistaka) En el cunnilingus, la lengua se convierte en un segundo limgam, y en la fellatio es la boca de la mujer la que se convierte en yoni. Estas nuevas significaciones provocan una especie de estallido mental, pues la lengua es sumamente sensible y amplifica las sensaciones. Por otro lado, la relación entre la boca y la vagina es más que simple parecido. Cuando nos encontramos en un momento de suma tensión la boca se seca, y a las mujeres no sólo se les seca la boca sino que también la vagina o el yoni. Por el contrario, si estamos excitados, la boca genera mucha saliva, de la misma forma si la mujer se encuentra excitada su vagina se humedece. Ahora, tradicionalmente en nuestra cultura occidental, la relación sexual oral ha sido prohibida, rodeada de tabúes y cargada con nociones de perversión o suciedad, y no hay nada más lejano a la perspectiva tántrica. En nuestras sociedades, se analogizan las excreciones corporales o productos de desecho de nuestro cuerpo con los fluidos sexuales que son ricos en nutrientes. De esta forma se puede practicar la absorción mutua de los jugos vitales, tan importante en el Tantra. Para el Tantra es fundamental que haya una completa higiene en ambos participantes de la relación, tanto en el nivel corporal, como bucal, genital y en sus manos, pues así se previenen enfermedades. Los olores naturales del yoni y el lingam sirven de virilizador y para transmitir las emociones. La combinación de los jugos del amor con la saliva establecen un lazo único, cargado de energía química, con propiedades tanto físicas como mágicas. Al hacer el amor de manera oral-genital, las energías se intercambian y circulan que vigoriza a la pareja. La postura del 69, conocida como el Cuervo por el Tantra, es muy efectiva para la nutrición sutil mutua y para el intercambio y circulación de energías. Potencia el centro sexual de ambos amantes y despierta las facultades transcendentales de la mente.

Sexo oral en una talla de madera Las esencias del yoni, segregadas en el acto sexual, se absorben fácilmente por las membranas mucosas de la boca y la lengua. Cuando una mujer está excitada, emite ondas del yoni psico-mágneticas, las cuales crean un campo de fuerza que se polariza y descarga en el centro de la cabeza del hombre que práctica el Cuervo. El efecto polarizador de las ondas del yoni suscita poderosas secreciones de las glándulas pineal y pituitaria para activar los poderes latentes de la psiquis. Por su parte, el lingam cuando el hombre está excitado emite ondas psico-eléctricas, que si la mujer estimula correctamente con su boca provocan un remolino extático que sube por la columna vertebral de su compañero. Sus secreciones son fácilmente absorbidas por la boca y lengua de la mujer y enseguida asimiladas por el centro de la cabeza, provocando un cambio en las secreciones glandulares de todo el cuerpo. El empleo correcto del Cuervo para la cópula oral-genital provoca cambios duraderos y benéficos en el organismo de ambos amantes. El arte erótico tántrico representa a veces la postura del Cuervo con el hombre de pie y la mujer con las piernas abrazando al hombre, suspendida en el aire. Esta difícil postura se emplea para canalizar la energía intensa y requiere una gran fuerza por parte del hombre. Pero puede realizar también de otro modo. La mujer o Shakti y el hombre o Shakta se recuestan sobre el lado derecho. La cabeza de cada uno se debe oponer a la zona genital del otro. Shakta debe deslizar su mano derecha por debajo de los muslos de la mujer, y reposar su cabeza entre los muslos de ella. Luego, él debe humedecer con su saliva sus dedos índice y pulgar derechos y sellar firmemente el ano de su compañera con el índice, al mismo tiempo que introduce su dedo pulgar en el yoni o vagina. Entonces, él posa su boca sobre el yoni, y su lengua empieza a actuar sobre el clítoris. Por su parte, Shakti encapsula con su boca el lingam de su compañero, cerrando el orificio de la punta con la lengua y presionando el ano con el tercer dedo de su mano derecha. Los otros dedos deben acariciar el perineo y el escroto.

Fortalecer los músculos del Yoni. El control vaginal confiere a la mujer una importante baza de seducción. Un día le toqué el amor propio a una amiga diciéndole que, salvo excepciones, las occidentales tienen una vagina tan musculosa como una chancleta, comparación cuya falta de poesía, si no de pertinencia, confieso. Entendámonos: no estoy acusando a nuestras mujeres. Pues, ¿quién les habla, quién les informa, quién les enseña a desarrollar los músculos de su yoni? ¿Hay que asombrase entonces de que el control vaginal sea rarísimo en Occidente? Ahora bien, para lograr contacto armónicos en la pareja, para un acuerdo sexual total -sin siquiera evocar el maithuna tántrico-, el control vaginal confiere a la mujer una importante baza de seducción. Por otra parte, cuando la mujer se toma el trabajo de ejercitar esos músculos, ¿no es justo que se beneficie de ellos lo mismo que su, o sus compañeros? Con más razón si se tiene en cuenta que tal musculatura, elástica y fuerte, presenta ventajas en muchos otros planos: una musculatura elástica y relajada facilita el parto. Este control vaginal permite también el «lenguaje secreto» que se establece durante el maithuna y, además, Shakti puede ayudar a Shiva a controlarse. Toda mujer puede -y debiera- fortalecer y controlar su musculatrua vaginal, cualquiera que sea su edad. Seguramente una mujer joven iniciada desde la pubertad, como se hace en ciertas regiones de la India en la que las madres lo enseñan a sus hijas, tandrá una ventaja respecto de una mujer europea que comienza en la edad adulta, pero el control que ésta adquirirá le será beneficioso en todo los aspectos. Richard Burton escribió, como buen conocedor: «Este control vaginal es la respuesta femenina más buscada. Ella debe cerrar el yoni hasta que éste apriete el lingam como una mano, abriéndolo y cerrandolo a su gusto, como la mano de una gopi que ordeña la vaca. [...] Su marido la apreciará más que a cualquier otra mujer y no querrá cambiarla por la más bella reina de los Tres Mundos». Sahajoli formaba parte también de la educación secreta de las devadasis -las bailarinas secretas de los templos hindúes- y de las hetairas griegas. Estas últimas debían pasar una prueba, una especie de «examen de ingreso», que consistía en seccionar con los músculos del yoni un falo de pasta de modelar... Las occidentales modernas que no se han beneficiado con esta educación precoz no las igualarán, sin duda, pero cualquier mujer, a cualquier edad, con un poco de perseverancia obtendrá un resultado muy satisfactorio. Después de todo la vagina es un músculo que se puede fortalecer y controlar, como todos los demás. ¿Cómo proceder? Este método, en resumen muy sencillo, se basa en «mula bandha», que consiste en contraer los esfínteres anales -son dos- y el elevador del ano. Sin embargo, la práctica tántrica exige el mula bandha más elaborado que describo a continuación. Sentada o acostada, tome conciencia de la región anal, respirando con calma. Después de aproximadamente un minuto, cuanto esté bien interiorizada, contraiga débilmente primero el esfínter anal, el externo. Luego, apretando un poco más, la contracción alcanzará el segundo anillo muscular; por último, contraiga el elevador del ano, atrayendo así los dos esfínteres anales hacia el interior y hacia arriba. Procediendo lenta y gradualmente, se distinguen bien estos tres niveles, incluso desde la primera prueba. Luego, apriete tan fuerte como pueda, hasta hacer vibrar toda la zona anal. Es posible que sienta un estremecimiento que le recorre la columna vertebral. Mantenga esta contracción al máximo sin respirar durante al menos seis segundos. Luego, relaje el bandha, siempre interiorizada en estos músculos. Se produce entonces la distensión de toda la zona y la percepción de la sensación de calor resultante. También se puede, facultativamente, seguir respirando durante el bandha. Repita el proceso a voluntad, cinco veces seguidas como mínimo. Gracias a este mula bandha enérgico, sentirá que las reacciones desbordan el ano, ganan el perineo, la vulva, el clítoris, la vagina e incluso el útero. Es normal, puesto que los esfínteres de la entrada de la vagina y los del ano forman algo parecido a los dos anillas de un «8»; contraer uno es actuar sobre el otro. Haga la prueba: contraiga uno de los dos anillos del 8 y esté atenta a las sensaciones percibidas en su unión (el perineo), así como en el ano y en la entrada de la vagina. Como en todos los esfínteres y órganos huecos, la función de los músculos de la vagina consiste en la constricción. Durante el orgasmo, la constricción ondulante y rítmica que recorre el yoni produce allí sensasiones voluptuosas que se propagan al lingam. Cuando lo sienta usted bien y pueda contraerlos a voluntad, deberá dirigir la atención más en profundidad hasta la vagina, donde se desarrolarán sensaciones nuevas. Gracias a mula bandha, estas contracciones, débiles al comienzo, pronto ganarán en potencia, sobre todo si realiza el ejercicio siguiente. El Tantra quiere fortalecer los músculos vaginales por medio del ejercicio siguiente, que se hace normalmente en frio, es decir, fuera del contacto sexual y sin excitación erotica. Para permitir una constricción eficaz se reemplaza el lingam por un objeto cilíndrico apropiado: cuanto más se parezca al lingam, mejor prodrá apretarlo el yoni. En rigor, el ejercicio puede hacerse con... ¡un verdadero lingam, en la Vía del Valle, por ejemplo! En cuanto al objeto, puede ser de un diámetro inferior al de un verdadero lingam; eventualmente, la cánula de un irrigador vaginal, previsto para entrar en la vagina sin irritarla ni herirla, puede servir. Pero es demasiado delgado y distendería poco la vagina. Muchas mujeres utilizan un vibrador de los que se venden en las sex shops. Si el yoni esta demasiado seco, humedezca el sucedaneo de lingam con un gel ginecologico de venta en farmacias pero jamás con una grasa. Con el cilindro insertado en la vagina es fácil sentir los músculos y concentrarse en ellos. Evidentemente el ejercicio debe hacerse acostada de espaldas. Con el objeto colocado en la vagina, contraiga al máximo los dos esfínteres anales para apretar fuertemente el lingam. Mantenga esta contracción, que implicará cada vez más músculos de la región del ano y genital durante seis u ocho segundos, sin repirar y con los pulmones vacíos; luego reinspire y relaje esos músculos. Después de tres o cuatro respiraciones normales, haga otra vez mula bandha, reteniendo la respiración, pero esta vez con los pulmones llenos. El conjunto forma un ciclo que se repite a voluntad. Variante: inspire, luego haga mula bandha durante tres segundos, espire relajando los músculos durante tres segundos, reinspire, vuelva a hacer mula bandha durante tres segundos, y así sucesivamente. La duración total es aproximadamente de tres minutos, salvo que se fatigue antes. Lo importante es la regularidad: una pequeña dosis cotidiana vale más que largas sesiones esporádicas. Pronto, con los músculos así fortalecidos, en ocasión de un contacto concreto podrá inaugurar su facultad nueva, haciendo, si así lo desea, que sea una sorpresa para su compañero. "El origen del mundo", pintura de Gustave Courbet. Otro ejercicio: ponga en el suelo un alfombra o manta bien enrollada y siéntese a horcajadas sobre ese gran cilingro, arrodillada. Cuide que la vulva y el cóccix estén en estrecho contacto con el cilindro: esto facilita la toma de conciencia del músculo púbico, lo cual hace que se sientan los efectos del ejercicio. Las manos servirán de «perineometro». La izquierda se desliza entre el cilindro y la vulva, a la que cubre. Si está desnuda, inserte el dedo gordo solo o con el anular en la vagina. A continuación la mano derecha se desliza detrás de la espalda: el dedo oprime el espacio comprendido entre el cóccix (que hay que tocar) y el ano. Dicho de otra forma, el dedo gorso izquierdo en la vulva, el derecho en el cóccix. Ahora está lista para practicar. Cierre los ojos para concentrarse mejor. Inspire profundamente, luego vacie los pulmones a fondo, retenga la respiración y contraiga al máximo el músculo-hamaca hasta hasta hacer vibrar todo el suelo pelviano. Bajo el dedo gordo de la mano derecha hay que sentir moverse el cóccix impulsado hacia adelante. La mano izquierda sentirá reaccionar la vulva, y el dedo gordo, insertado en la vagina, quedará apretado. En este estadio es normal contraer simultáneamente el músculo púbico, las nalgas y los esfínteres del ano: la disociación vendrá más tarde. Por el momento lo esencial es fortalecer. Cuando la retención del aliento deje de ser agradable, reinspire, luego relaje el suelo pelviano. Descanse durante dos o tres repiraciones normales, y después recomience (dosis media: cinco o seis veces). Este ejercicio puede hacerse también sentada en una silla, preferentemente tapizada para que haya un buen contacto entre la vulva y el asiento. Si no hay testigos molestos, coloque las manos como he indicado... En caso contrario, puede hacerse discretamente, pero sin las manos no se sigue tan bien el desrrollo de la práctica. Es bien sabido hasta qué punto el movimiento amplio y rítmico de la pelvis femenina conduce al espasmo eyaculador, es muy raro el hombre que se le resiste... Por el contrario, gracias a ese lenguaje secreto perfeccionado, por tanto sin movimiento de vaivén del lingam y sin balanceo de la pelvis, el control resulta mucho más fácil y no es necesario reducir las sensaciones recíprocas. Si la onda contráctil, ordeñando así el lingam, llevara al punto límite a Shiva, éste deberá respirar profunda y lentamente con el abdomen, relajando el vientre y las nalgas. La inmovilidad permite además a Shakti seguir mejor la experiencia masculina, algo crucial en la vía del «filo de la navaja», cuando se trata de evitar «el» movimiento de más. Algunas mujeres -desgraciadamente sólo una minoría- tienen un control vaginal espontanéo. Tanto mejor para ellas, pero eso no las dispensa de fortalecer sus músculos vaginales, que nunca son demasiado potentes. Lo ideal es la practica cotidiana: la cantante vocaliza todos los días. ¡Es una sencilla costumbre que hay que adquirir!

El control de la eyaculación El budismo tántrico y el taoísmo exigen el control absoluto de la eyaculación, mientras que los maestros hindues la aceptan a veces. Sabemos que la retención del esperma permita al hombre prolongar indefinidamente el acto, intensificarlo hasta el paroxismo, para llegar así al verdadero orgasmo y acceder a niveles de conciencia superiores, que la eyaculación impide. Esta proeza requiere un control génito-urinario absoluto, especialmente de los esfínteres. Para lograrlo, un procedimiento muy bueno consiste en orinar por escalones sucesivos, más que en un solo chorro, como todo el mundo. ¿Cómo? Es fácil, siempre que se respeten las reglas. Se suelta un poco de orina durante uno o dos segundos, luego se para, se retiene unos segundos (cinco o seis, luego se deja salir otro chorro parsiomonioso, y así hasta que la vejiga está vacía. Durante la retención, uno imagina que reabsorbe la orina en la vejiga, haciendo un enérgico «mula bandha», es decir, contrayendo fuerte y simultáneamente los dos esfínteres así como el músculo elevador del ano (músculo pubococcígeo), lo cual produce una sensación particular, difícir de describir, con frecuencia acompañada de estremecimientos a lo largo del espinazo. En suma, basta con intensificar lo que se hace espontáneamente cuando no se puede satisfacer una necesidad imperiosa de orinar. En cuanto al número de chorros, variará mucho de una micción a otra; en principio se trata de intercalar un máximo de escalones, en general de cinco a diez. Practicada regularmente (como una simple costumbre), esta técnica, al alcance de todos, facilita mucho el control de la eyaculación. Hasta aquí hemos puesto el acento en la contracción de estos músculos, cuya acción se puede verificar fácilmente: al contraerlos voluntariamente durante una ereccíon, el lingam se mueve y se acerca al cuerpo. Sin embargo, para controlar la eyaculación, hay que pensar en distenderlo voluntariamente cuando se acerca el punto límite. Para ejercitarse, preferentemente durante una erección, hay que contraer al máximo estos músculos con un «mula bandha» los más apretado posible, hasta que eventualmente un temblor recorra el espinazo. Luego -y aquí está lo esencial del ejercicio- hay que distenderlos: inmediatamente disminuye la tensión en el lingam, que se aleja un poco del cuerpo. Después hay que volver a contraerlos durante algunos segundos y distenderlos seguidamente, insistiendo sobre todo en la distensión. Acentuando la fase de distensión y prolongándola, la erección se debilita y termina incluso por desaparecer. Este procedimiento puede ser utilizado ya en el próximo contacto sexual. Al principio, este control, que se adquiere fácilmente, se hace permaneciendo inmóvil; luego esta relajación muscular se hará incluso durante los movimientos coitales. Es muy eficaz para alejarse de la zona límite, y evitar así la eyaculación. Si Shiva observa sus propios comportamientos reflejos cuando se acerca la eyaculación, además de la alteración del ritmo y de la amplitud de la respiración, observará una fuerte tensión en los músculos de las nalgas, del vientre, de la parte inferior de la espalda y del lingam. Si se deja ir, como es lo usual, se desencadenará el irreprimible reflejo eyaculatorio, en el que participan todos esos músculos. Entonces, para retrasar o impedir la eyaculación, hay que controlar cuando se acerca el punto límite, la respiración, como ya se ha indicado, y -sin inmovilizarse necesariamente- hay que pensar en todos esos músculos y relajarlos. Gracias a esa relajación, sus movimientos se vuelven más flexibles, más armoniosos, y su ritmo resulta más agradable para Shakti. Pero es la relajación de los músculos del lingam lo que más ayuda a dominarse: la erección se debilita un poco, y después de abandonar la zona peligrosa, la experiencia puede continuar.

Parvati, una forma de la consorte de Shiva, en meditación. El control de la respiración es el segundo metodo interno para dar marcha atrás al fluir de la energía sexual. Algunos tantrikas con mucha práctica pueden evitar la eyaculación simplemente por medio del control de la respiración. La respiración aumenta al hacerse inminente un orgasmo, así que desacelerar y profundizar conscientemente la respiración puede tener un impacto importante. Cuando el hombre está apretando su músculo pubococcígeo, ambos amantes deben permanecer muy quietos y unirse el uno al otro a través de los corazones y los ojos. La mujer deberá adaptar su respiración a la de su compañero y visualizar con él la corriente de energía que fluye hacia arriba, hacia los chakras superiores. Otra técnica es aplicar presión a lo que podemos llamar el punto sagrado masculino, que está centrado en el perineo, en la zona que puede denominarse como «los siete centímetros que le faltan al lingam». Normalmente consideramos que el lingam se extiende desde la punta hasta el lugar en que se une a los testículos, pero de hecho el lingam continúa a través de los testículos, viaja debajo de la piel otro siete centimetros y acaba en el ano. Cuando se hace el amor, estos siete sentímetros responden de la misma forma que el resto del lingam; se hinchan y se hacen duros y extremadamente sensibles a la estimulación. Los occidentales a menudo son inconscientes del placer que se puede generar con un poco de atención a esta parte del cuerpo del hombre. El punto sagrado se identifica por una ligera muesca en el perineo a mitad de camino entre los testículos y el ano, cuando el lingam está erecto. Aplicar cierta presión a este punto cambiará de dirección la energía de la eyaculación en diez o treinta segundos. Cualquiera de los dos deberá utilizar los dedos índice y corazon para aplicar una presión suave pero firme. Esta técnica permite recanalizar la ejergía del hombre sin necesidad de que deje de moverse o se aparte de su amada. A medida que se adquiere habilidad en esto, especialmente cuando la práctica permite que la presión se extienda energéticamente más allá de la superficie de la piel, la cantida de presión requerida disminuye. No podemos predecir el tiempo que un hombre puede mantenerse así, llevando la excitación al borde del orgasmo y la eyaculación, pero con la práctica, el tántrico podrá dejar libre curso a Shakti hasta su éxtasis último, evitando acercarse demasiado al punto limite, sobre todo al comienzo. Identificándose con ella, participará en su goce, y su propia felicidad superará, de lejos el demasiado breve placer eyaculatorio. Este estadio ya es muy superior a lo que experimienta el hombre corriente, aunque todavía no constituye el acmé absoluto.


 

 

 

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